Pedro Ruiz, un festival de carcajadas sobre asuntos serios
Llega a Ávila con su ‘Escándalo en palacio’
Pedro Ruiz desembarca este sábado, a las 20.30 horas, en el Centro de Exposiciones y Congresos con su obra ‘Escándalo en palacio’; una comedia en el que los protagonistas son el presidente de un país y su joven y atractiva mujer y que, entre carcajadas, deja ver una burla hacia la política, la corrupción y “hacia nosotros mismos”, como él cuenta.
Preparando ya la función de Ávila, y mientras se recupera de un fuerte catarro, Pedro Ruiz nos abre la puerta del teatro y nos cuenta sus proyectos.
¿Estarás a punto para la función de Ávila?
Sí. Jamás cojo un catarro, pero el otro día pasamos de 30 grados a 12 al cruzar las montañas de Oviedo y lo agarré. Y eso que me baño todos los días en la piscina de mi casa, hasta a dos bajo cero, y jamás cojo un enfriamiento. Las cuatro funciones de Oviedo han sido muy duras, pero la voz estará en su sitio el sábado.
¿Qué esperas del público abulense?
Hace tiempo que no estoy en Ávila. He tenido la vida interrumpida por cuestiones familiares, estuve doce años dedicado a cuidar a mi madre, que me falta desde hace dos años y medio, y hace mucho que no trabajo en Ávila, pero recuerdo muy buenos momentos y espero que el público se lo pase muy bien. Yo garantizo dos horas de un festival de carcajadas sobre asuntos serios y vamos a ir a sudar la camiseta como en todos los sitios.
Ofrezco, además, a los lectores de aviladigital.com que los primeros 25 que se presenten con esta entrevista impresa en taquilla tendrán un dos por uno para la función.
¿Qué es Escándalo en palacio?
Escándalo en palacio es una burla de nosotros mismos. Es una comedia que tiene dos arquetipos, un hombre maduro y una mujer más joven, un hombre encoñado y corrupto y una mujer que es ambiciosa, y que son sorprendidos cuatro años antes en unos baños. Se emiten las imágenes de ambos haciendo el amor y eso produce un escándalo que desencadena todo lo que viene a continuación hasta que el presidente tiene que presentar su dimisión. Y en medio de todo eso se ve la corrupción, la ternura, la mentira, la verdad, la dependencia… El público se lo pasa en grande todo el tiempo.
Laura Bascuñana, además, es una actriz maravillosa que lleva conmigo 20 funciones y que le ha conferido a la función un aire y una sangre estupenda. Y que no piense el espectador de Ávila que va a ver una función con dos actores.
¿Es una crítica entre líneas a los políticos?
Creo que desde que somos pobladores de la tierra ocurren las mismas cosas. No me parece que haya mucha diferencia entre lo que ocurre hoy y lo que vaya a ocurrir dentro de 6.000 años. La condición humana es la que es y, por lo tanto, es una mirada burlona sobre todos nosotros, sobre los políticos y sobre el público que les vota, para evadirnos y para distraernos.
Se ha dicho que esta obra era una comedia sobre Carla Bruni y Nicolas Sarkozy. ¿Está inspirada en algún personaje conocido?
No es una comedia sobre Carla Bruni y Sarkozy. La idea surge con el deseo de que haya dos arquetipos muy reconocibles porque, si hago una obra de esta naturaleza situada en la Edad Media o en Roma y vamos vestidos con túnicas o con armaduras, al espectador le quedan dos tipos muy lejanos, y yo quería que entendiera que esto es algo de hoy, y que, siendo de hoy, es de ayer y de mañana. Pero pueden reconocer fácilmente todo lo que está ocurriendo: la crisis, la corrupción, los votos, el 15-M, la relación hombre-mujer, el cotillero, la telebasura… Todo eso está en la obra.
¿Cómo está reaccionando el público?
Hemos llenado en Oviedo y en la mayoría de los lugares donde nos hemos presentado. En Ávila no sé cómo estarán las cosas, pero quien venga va a pasárselo muy bien.
¿Y la clase política?
Me es indiferente. Tengo buenos amigos, pero mi desconfianza de la política es poco menos que completa.
¿Suele ir a verte algún político?
Viene siempre, pagando, el segundo día de cualquier espectáculo que hago, Álvarez Cascos. Y esta obra han venido a verla también el juez Garzón y Carmen Calvo. Pero hace diez años que decidí no invitar a ningún político a ningún estreno mío cuando hago obras de esta naturaleza. No quiero que mi imagen se ate a la de los políticos más.
Estás preparando también un proyecto cinematográfico…
Estoy escribiendo el guión de una película que se llama El rey de la basura, de la que he rodado un trailer con gente como Sara Montiel, José Mota, Llum Barrera… Tiene buen aspecto y estoy intentando encontrar financiación.
¿De qué va El rey de la basura?
Habla de la peor especie de la televisión que se emite, que yo creo que no ocurre solo en España, pero es uno de los cómplices que está teniendo esta gran caída de valores.
¿Qué opinas de los programas de corazón que invaden todas las cadenas?
Es tan culpa de ellos como de quien los ve, y también de cuatro o cinco dirigentes que los permiten porque no se habla mal de ellos en ninguno de los programas.
¿Y para cuándo la vuelta a televisión?
Estoy vetado desde hace ocho años. No he conseguido colocar un programa en TVE, no me han invitado a una sola entrevista… Este es uno de los periodos más duros de mi vida en ese aspecto. Estuve doce años fuera de todo con Franco, nueve con Felipe González y ahora ocho en esta situación. Y quiero dejar claro que soy una persona con pensamiento de izquierdas, que no vota, pero creo que las izquierdas españolas se superan cada vez que están en el poder: la derecha explota a los países y la izquierda los arruina.
¿Te gustaría volver a la pequeña pantalla?
Volveré, sea en la privada o en la pública. Y si vuelvo, me gustaría que la noticia no sea que vuelvo sino por qué durante ocho años no he podido. Porque esto es una alternancia de mariachis: cuando manda el equipo A, llega el mariachi A, y cuando manda el equipo B, llega el mariachi B.