Con motivo del caso de Lola Flores con Hacienda salí en su defensa sin ningún problema fiscal demostrable y cayeron sobre mi todo tipo de calumnias. Era un montaje zafio y absoluto de la administración para desprestigiarme. Hace tan solo dos años, en la Feria de Sant Jordi, dos empleadas jubiladas del Ministerio de Hacienda me revelaron que ellas habían sido las elegidas para falsear todos mis datos. Es decir, mentira, ficción, venganza.
Este capítulo de mi vida daría para un larguísimo reportaje que no se si haré.
Pero en un programa de Mercedes Milá al archivarse “mi caso” di el teléfono particular del entonces secretario de estado Josep Borrell. Para que él explicara el resto de la cuestión. Lo frieron a llamadas. Al día siguiente las Juventudes Socialistas repartieron miles de postales con mi teléfono y también lo facilitó RNE. Durante dos o tres meses el teléfono de mi casa en Madrid recogió el mayor alud de improperios teledirigidos que se puede perpetrar.
Me lo tomé con humor, bastante jodido, y elaboré un documento sonoro con las más de cuarenta horas de grabaciones que tenía. Es este. Estamos hablando de entre el 89 y 90. Poco más tarde los “limpios jefes de Hacienda” Sres. Huguet y Aguiar fueron descubiertos con multimillonarias cuentas en Suiza. Eso motivó la dimisión de Borrell como candidato del PSOE. Y los mencionados señores eran los que amenazaban a mi gerente Jordi Morell con venir a mi casa y abrir mis cajones. ¡Manda huevos!