"A veces siento pena por todos nosotros, otras me da la risa"
"Pese a mi fama de ligón, el 90 por ciento de los días acabo solo en el cine comiendo palomitas"
El polifacético Pedro Ruiz presenta hoy, a las ocho, en el Filarmónica, «Escándalo en Palacio», una función que trata de la polémica relación entre un presidente de gobierno europeo y una joven y atractiva mujer.
-¿Se inspiró en Nicolas Sarkozy y Carla Bruni para crear los protagonistas?
-No, en absoluto. Son la representación de dos arquetipos; el de hombre maduro corrupto y el de una mujer mucho más joven y atractiva. Detrás se encuentra la trama de toda su vida con intrigas y revelaciones. Esta obra es una especie de Tartufo reconvertido en problemas de pareja. De todas formas, tras conocer el texto, me llamaron de Francia porque estaban interesados en hacer algo parecido y, al final, me han llegado unos programas de mano, así que entiendo que algo han montado aunque no como «Escándalo en Palacio».
-¿Es una obra sobre política?
-No. La gente debe tener muy claro que se va a encontrar con un festival de carcajadas. Al que no se ría mucho le devolveremos el dinero.
-¿A qué público está dirigida «Escándalo en Palacio»?
-A todo aquel que tenga ganas de pasárselo bien. Como dato le diré que Cascos suele ir a ver todas mis propuestas teatrales. Y pagando.
-¿Cascos irá a verle hoy?
-No lo sé. Desde hace veinte años suele acudir el segundo o tercer día de la representación. Me gustaría que a su lado se sentara Carrillo y ambos se echasen unas risas.
-Una obra con una mujer atractiva. ¿Fama de ligón?
-En realidad soy muy solitario. El 90 por ciento de los días acabo solo en el cine comiendo palomitas. Estoy de vuelta de la fama de ligón, aunque es cierto que el instinto puede más que la reflexión.
-¿Tiene ganas de volver a la televisión?
-Llevo ocho años sin que me dejen volver a la tele. Desde que dejé «La noche abierta» no he vuelto a pisar TVE. Eso es algo sospechoso teniendo en cuenta que no estoy afiliado a ningún partido.
-¿Otras cadenas?
-Los otros canales están bajo la dictadura del mercado. Lo que no quiero es volver a hacer un programa del tipo «La noche abierta» porque no permitía que saliera mi parte artística. Llegó un punto en que la gente creía que yo era periodista y no lo soy.
-¿En qué se inspira para escribir un guion o un libro?
-La humanidad es un show. Somos un espectáculo, aunque a veces infumable. A veces siento mucha pena por todos nosotros y otras me da la risa. Un buen reflejo de todo esto son los mal llamados programas del corazón, que en el fondo son programas de la bragueta, jamás hablan del amor, sólo de la mierda del amor.
-¿Ha escrito el guion de algún programa televisivo durante estos últimos años?
-Sí. Tengo ochenta mil proyectos en marcha y otros tantos en un cajón. Uno de ellos es «Tengo un muerto y en directo».
-¿Un muerto y en directo?
-Sí. Grabaría muchos programas que sólo podrían emitirse tras mi fallecimiento. El contenido sería variado y tendría un evidente atractivo de morbo. Con la tele no pretendo hacerme ni el más rico ni el más famoso.