“Ha habido algunos presidentes del Gobierno que me han imitado”
Pedro Ruiz destripa en Teruel la “erótica del poder” con ‘Escándalo en Palacio’
Pedro Ruiz se encuentra desde la noche del pasado jueves en Teruel,
donde hoy pondrá escena en el Teatro Marín la obra Escándalo en Palacio,
que ha escrito y dirigido él mismo, además de interpretarla junto a
Laura Bascuñana. Es la primera comedia teatral que ha escrito y también
la primera vez que actúa en Teruel, que ya conocía como turista. “Les
garantizo a los turolenses que saldrán con la mandíbula cansada de
risa”, asegura el artista.
- ¿Qué van a encontrar los turolenses en Escándalo en Palacio?
-
Dos horas de risa y luego muchas de reflexión. Van a encontrar
situaciones que ya conocen, pero las van a ver por dentro, y van a
encontrar lo que leen en los periódicos, lo que leerían en los libros de
historia y también en los de ciencia ficción porque la condición humana
se repite.
- ¿Y qué ha encontrado Pedro Ruiz al escribir esta comedia?
-
Quería enseñar a mi actor. Siempre he hecho shows unipersonales y
escribí esta comedia para enseñar solamente mi parte de actor. He
encontrado el placer de representar a un malo, que somos todos, y hacer
un personaje encoñado, corrupto, manipulador, divertido, dominado por su
mujer, tramposo. Me divierte.
- El nombre del personaje es francés y el de su mujer italiano, como cierto presidente de un país vecino.
-
No, pero no va por ahí la cosa. Qué más quisiera Sarkozy. Es algo que
me canso de desmentir, porque vinieron unos periodistas franceses al
estreno en Madrid, les dio por decirlo y ya cargamos con ello. Son dos
arquetipos que acercan al público a lo que ocurre hoy y a lo que ha
ocurrido siempre. Diferencias entre Sarkozy y yo, todas. Primero, él
para ligar ha necesitado ser presidente de Francia, y yo no. Segundo, si
conozco a Carla Bruni cinco minutos antes que él, a ver qué es lo que
hubiera pasado. Y tercero, esta es la historia de un hombre maduro con
una mujer más joven y cuánto puede Afrodita sobre el poder.
- ¿Se siente halagado entonces de que Sarkozy imite su actuación?
-
No voy a desvelarlo porque todavía no he contado mis memorias, pero ha
habido algunos presidentes del Gobierno que me han imitado en sus
comparecencias públicas. Y lo digo en serio, aunque sé que muchos no van
a creerlo, pero sé por qué lo digo. Sarkozy no creo que sea uno de
ellos.
- ¿Qué tiene la política que enfada tanto a los ciudadanos, pero que también le hace reír?
-
Es el mayor teatro subvencionado, y el único teatro que está siempre
lleno es el Parlamento. La política se convierte en una actividad
expuesta permanentemente a la que acabamos concediendo una importancia
que tal vez de fondo no la tenga, aunque maneja e influye en nuestras
vidas. Hemos permitido que los políticos se hayan convertido en los
reyes del mambo, cuando sólo son los pastores que los ricos tienen para
manejar el rebaño.
- ¿Somos más irreverentes en el mundo latino con los personajes públicos?
-
Yo creo que España es un país profundamente cobarde. En la Italia de
Berlusconi, los hombres como Roberto Benigni y Celentano tienen
programas en la televisión pública que aquí son impensables. Yo creo que
España se ha convertido en un país cobarde y pasivo. Creo que aquí se
ha resucitado el guerracivilismo y consecuentemente me parece una gran
pérdida. Aquí hay una gran irreverencia en el día a día, pero luego a la
hora de plantarse se planta muy poca gente. Estoy convencido de que hay
muchísima más gente indignada en sus casas que en las plazas.
- Un periodista de una televisión norteamericana ha sido suspendido por llamar capullo a Obama. ¿Hacia dónde va la televisión?
-
No me parece mal que haya unas cortapisas para el buen gusto, porque no
siendo partidario de la censura, que he padecido, padezco y padeceré,
no me parece mal que haya un código de buen gusto. La televisión vende
ejemplos y no zapatos, y una sociedad con malos ejemplos no puede tener
buenas realidades. El buen gusto debería imperar, y la telebasura le
está haciendo más daño al país que el terrorismo.
- ¿Quién tiene más culpa, los que dirigen las televisiones o el público?
-
Los que dirigen las televisiones que hacen telebasura carecen de ética,
y el público es cómplice por pasividad, como lo es en la obra de teatro
que verán hoy. Lo mejor es que después de haberse reído desde la
pasividad digamos gozosa, porque protestan por cosas que luego en la
calle no lo hacen, es bueno que todos hagamos una reflexión. Creo que
todos tenemos la culpa de todos, unos por pasividad, otros por exceso. Y
creo que los poderosos lo son más porque muchos se agachan, que porque
ellos tengan poder. Al poder se le permite ser poderoso.
-
Últimamente está muy reflexivo. El año pasado publicó el libro Al hijo
que no tengo. Una filosofía de vida práctica, sincera y valiente. ¿Qué
tal ha funcionado?
- Me ha dado muchas satisfacciones y la
gente que lo ha leído (va por la cuarta edición) me ha dado un eco muy
grato. Yo es que soy reflexivo desde pequeño, puede que equivocadamente.
Nunca he sido un hombre de rebaño. Siento que soy muy solidario y
sencillo, bastante cordial, y no prepotente como a veces aparento ser,
pero solitario. Soy un lobo estepario, no pertenezco a grupos.
No extrañado por lo ocurrido con la SGAE
Pocas
horas antes de entrevistar a Pedro Ruiz saltaba la noticia de la
investigación abierta por la Audiencia Nacional por el presunto desvío
de fondos de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) por un
presunto desvío de fondos. Al preguntarle por esta noticia de última
hora, el artista manifestó no conocerla todavía, pero reconoció que no
le extrañaba. “Hace ya como ocho o nueve años que no registro mis obras
en la SGAE, y por ejemplo, Escándalo en Palacio está registrada en la
Propiedad Intelectual, de modo que yo ya me autogestiono”, comentó.
“No
me extraña nada. Tampoco me parece justo que se crea que los autores
son los primeros ladrones, porque no lo son”, indicó. Al conocer por
este periódico que la investigación se centraba en el supuesto desvío de
fondos, manifestó con ironía: “¡Oh, qué sorpresa!”.
Sobre su
distanciamiento de la SGAE, el humorista explicó que un día se hizo una
fiesta de los Premios Amigo, “y los amigos de los gestores, pues era un
festival que pagábamos todos los socios, pidieron un minuto de silencio
por lo malo que era mi último disco. Me pareció mal que pagando yo la
fiesta se metieran con un socio”.