El ambiente político actual ha acentuado la imposibilidad de comparecer en ninguno de los escenarios en funcionamiento
A pesar de haberlo intentado permanentemente desde el año 92, por unas razones u otras, no he podido presentar en Donostia ninguno de los últimos espectáculos que he venido exhibiendo en el resto del estado.
He buscado todas las formas y modalidades habituales que son las conocidas y empleadas en el mundo teatral. Alquiler, porcentaje, contratación…siempre sin respuesta positiva.
Estas líneas van dirigidas especialmente a los ciudadanos donostiarras que siempre, y en todo lugar me han manifestado un trato cariñoso y cálido. Por ello cuando me preguntan si no quiero ir a trabajar a Donostia no puedo más que responderles lo que dejo apuntado en esta explicación. No es que yo no quiera. Es que no puedo porque no me dejan.
El ambiente político actual, que me guardaré de definir porque creo que es sobradamente conocido, ha acentuado la imposibilidad de comparecer en ninguno de los escenarios en funcionamiento. Aunque lo negarán en público los responsables culturales y programadores dejan claro en privado que el tipo de espectáculos que hacemos artistas como yo no forman parte del menú permitido. Y así una y otra vez. Años.
Nada me sorprende la situación puesto que estoy acostumbrado a todo tipo de excusas estrafalarias de cualquier signo. Soy un experto en estos trances. Las dictaduras tienen muchos y diferentes maquillajes.
Mi saludo más afectuoso a las gentes de San Sebastián con mi promesa de que mientas siga activo no abandonaré el propósito.
Les deseo salud, paz, prosperidad…y a ser posible libertad individual.